Episodio 2: La hipocresía mediática

Target2:  No nos dejemos engañar por los medios

Hola familia!

Insomnia (que no Ausonia, ojo) cumple dos semanas de vida y como tal seguimos en pañales, (cutreblog) pero aunque lactantes, ya tenemos algún que otro amigo en la causa de eliminar toxinas abriendo los ojos.

Tenemos detectados de momento a los Guardianes de la Moral, los cuales siguen creciendo a pasos agigantados y hemos hecho nuestro pequeño alegato a favor de los buenos, esos olvidados del sistema. Siguiente paso: discriminar lo real entre la ingente y brutal cantidad de información con la que nos bombardean y atropellan todos los días desde todos los medios, prensa, televisión, radio e internet.

Hablemos claro. La objetividad en la información, si algún día la hubo, murió hace mucho tiempo. Cierto es que algunos periodistas o articulistas son independientes, ya que su solvencia económica les permite hacer lo que les da la gana (suelen ser escritores que se ganan el pan con sus libros y se despachan a gusto con sus artículos, como Pérez Reverte o Javier Marías). La información vomitada hacia nosotros no es un servicio al ciudadano, es cualquier cosa menos un servicio limpio y desinteresado. Las buenas intenciones de los gobiernos, la libertad de prensa….todo humo. ¿En qué situación están hoy los Derechos Humanos? Todo está mercantilizado, los medios los controlan empresas que como todas, tiene sus intereses y canalizan y distribuyen la información según la estrategia corporativa.

Teoría sobre esto hay a mansalva. Manipulación en los medios y bla bla bla…pero realmente hacemos algo al respecto? No, ni nos quejamos ni nos indignamos como debería. Si les sale bien tratarnos como a estúpidos es porque obtienen un saldo económico positivo.

La democracia está instalada en Occidente desde hace ya algunos años. Y las dictaduras van cayendo gradualmente (la revolución en los países árabes es alucinante). Si cerramos los ojos a los estragos que está causando el paro (la gente que sufre y está mal no tiene tiempo que gastar en filosofías) tenemos una clase media y alta acomodada sin ningún objetivo a la vista y con unos jóvenes para los que la palabra “esfuerzo” es incomprensible como si estuviera en caracteres chinos. No sabemos ni una linea de historia. Además se sobreutilizan los eufemismos a la hora de redactar las noticias, palabras bonitas para ocultar lo que verdaderamente está ocurriendo. Hay grandes expertos en utilizarlos para que recibamos información que nos perjudica directamente con una sonrisa en la cara. Decenas de opinadores profesionales intentando llevarnos a su huerto, que asimilemos sus verdades como dogmas. Existe una censura, pero es sofisticada para que no la notes. Ahora la llamamos “lo políticamente correcto”.

No hay nada por lo que luchar en estos tiempos. No hay un objetivo claro. Aborregamiento, aletargamiento, alienación, cansancio, sobreinformación.  Veamos unos ejemplos de como está el panorama:

1.       Prensa escrita y radio: ¿a quienes rinden cuentas? Da igual a quién: sean quienes sean, los objetivos empresariales, económicos y/o ideológicos están por encima de la propia información. El ejemplo de siempre. Periódico A: 2.546.000 personas colapsan la gran vía de Madrid manifestándose a favor del Gran Mourinho. Periódico B, misma noticia: 47 personas y  algún perro pasean por la gran vía de Madrid con una pancarta a favor del pésimo entrenador portugués. Mienten, nos manipulan, intentan dirigir nuestros pensamientos hacía donde  ”ellos” ven la rentabilidad.

2.       Informativos de televisión como herederos de El Caso. Con las honrosas excepciones que nos impiden que emigremos, los informativos dedican más tiempo al gatito salvado por un niño en Wisconsin que a las revueltas de Túnez.

3.       Me parece absolutamente increíble el interés mediático hacia la prensa rosa. Son programas con mucha audiencia. La noticia aquella de que si Belén Esteban se presentara a las elecciones se quedaba la tercera en votos me provoca horribles pesadillas todavía a día de hoy.

4.       El “ser famoso” como meta de vida. La televisión nos ha mostrado a cientos de miles de jóvenes presentándose a castings para llegar a la fama y dejar la mediocridad (desconocen que por salir en la tele no se abandona). La enumeración de dichos programas podría ser muy larga. Anda que no ha hecho daño la MTV…

Algo que resume un poco la época en la que vivimos en el cambio de CNN+ por Gran Hermano 24h. Dijo Urbaneja, presidente de la Asociación de Prensa de Madrid  que lo sintió como si le sacaran los ojos y le mearan en las cuencas (literal). Un poco salvaje y desproporcionada la declaración, pero reflejaba exactamente muchos sentimientos. Wikileaks ha abierto una brecha, un camino a la esperanza informativa, no ya por el contenido de los cables en sí, si no por la absoluta falta de control de los que mandan ante la fuente de información, algo que no les había pasado nunca. Ha conseguido desorientar a muchos poderosos, tanto que harían lo que fuera para callar a Assange. Es un comienzo.

¿No hay nada por lo que luchar en estos tiempos? Pues claro que sí, coño. A poco que miremos alrededor encontraremos motivos para indignarnos, para reivindicar, para elevar la voz. De su barrio al mundo entero. Fijese bien. Leamos y escuchemos con atención. Muchas noticias deberían provocar nuestra reacción y saltarnos la corrección política para que al menos grano a grano de arena consigamos algo, aunque sea el hacer un poco de ruido.

Algunos salimos del letargo y nos damos cuenta de cosas, aunque intenten educarnos en la indiferencia. Callados estamos más guapos pero como dije en el anterior capitulo, algo se mueve. Quieren nuestros votos y nuestro dinero. Al menos pongamos algo de resistencia y no le demos a la primera lo que buscan.

Episodio 3- Sobre cómo separar las luces y las sombras de Internet y la importancia de las modas.

Cuanto por hacer! Haz algo por tus país siguiéndome en Twitter, copón! @noestoydormido

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2 pensamientos en “Episodio 2: La hipocresía mediática

  1. Paz y Bien.

    Si nos comunicasemos aún mediante palomas mensajeras algunos sólo las utilizarían para comerselas en salsa o a la parrilla.
    A muchos no les importa el mensaje.
    Un abrazo.

  2. Señor periodista: No hay que ir seleccionardo lo que ocurre en el mundo para buscar ejemplos de nuestra verdad interesada, hay que interesarse por buscar la verdad en lo que pasa en el mundo.
    Señor lector: Su problema no es tanto que un periodista hábil siga las indicaciones del jefe de redacción que tiene la misma intencionabilidad que los accionistas que le han puesto y le pagan para que cuente lo que a ellos les interesa que se sepa; no. Su problema es no dejar de ser consciente de ello; y, puestos a que en los medios no aparece la verdad, buscar la mentira, identificarla, conocerla, combatirla con nuestra capacidad de leer. Buscar la información en los medios de desinformación.
    Ilustre Señor Empresario: Gracias por arriesgar su dinero y Jódase si le molesta que exista facebook, Twitter y los movimientos Anonymous y wikilead.
    Yo: Pese a todo, como versa Berthold Brecht en uno de sus últimos poemas, una de mis satisfacciones es: leer la prensa.

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