Microcuentos 24, 25 y 26

El Roto, siempre metiendo el dedo en la llaga

Microcuento 24

No podía salir a la calle de esa manera. Gente con corbata me pedía que dejara mi camisa, mis pantalones, la calderilla y los zapatos en una caja encima de una mesa. Me sentía atrapado. Mis interlocutores eran implacables y no atendían a mis súplicas ni a mis lágrimas. Recé porque fuera un sueño, pero no; cuando volvía a abrir los ojos, todavía seguía dentro del banco.

Microcuento 25

– Necesitamos que gaste más dinero para reactivar la economía.

– Pues súbame el sueldo, así tendré más recursos para consumir en ocio, comida, coches.

– No es posible; necesitamos recortarle el sueldo para reactivar la economía.

– ¿Pero entonces cómo quieren que gaste más y cobre menos?

– Es su problema, búsquese la vida. No estoy yo ahora para dar lecciones de macroeconomía.

Microcuento 26

Era joven, estaba indignado y tenía ganas de pelea. Se levantó temprano, con ilusión y se puso a leer la prensa buscando ofertas de empleo. Ese fin de semana volvería a salir a la calle a manifestarse por la injusta situación que había provocado la estupidez humana, la vanidad y la codicia. No encontró nada interesante en los periódicos y se conectó un momento a internet. Vio que los temas del momento en Twitter eran La Pantoja, Jorge Javier Vázquez, Míster Cádiz y Ana Obregón.

Reflexionó sobre si ser optimista estaba relacionado con ser gilipollas.

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